POR LOS BUJÍOS

Mata de Alcántara y Villa del Rey

La ruta discurre hacia el este del núcleo urbano, teniendo como principal atractivo y eje del recorrido al Arroyo de la Rivera, que proveniente de Brozas y Villa del Rey, atraviesa Mata de sur a norte buscando la desembocadura en el Embalse de Alcántara. El recorrido circula por terrenos alomados y suaves de la Dehesa Boyal de la Montosa, que se hacen más inclinados y pedregosos en el descenso y la subida al cauce de la Rivera, donde principalmente dominan el monte bajo y matorral. El régimen del arroyo es claramente estacional y se encuentra seco en el estío, a excepción de pequeños charcones donde se resguarda una interesante fauna.

En primer término la ruta pasa por la dehesa boyal del pueblo, con un típico encinar envejecido, con claro carácter antrópico, por transitadas pistas ganaderas y terreno prácticamente llano; luego se adentra en la colada de la Montosa, donde el paisaje se vuelve más espeso y quebrado, montuoso, hasta llegar a la carretera de Garrovillas a Alcántara, para continuar desde el paso de la Rivera a la altura del molino de Pantrigo por un camino en peor estado, con repechos, curvas y surcos abiertos por la escorrentía de la lluvia, entre berrocales y matorrales de leguminosas principalmente, dejándose ver a nuestra izquierda el valle que forma el arroyo, y a la derecha terrenos llanos de Alcántara con varias casas de labor. La bajada al arroyo no es demasiado tortuosa, pero peor es la subida desde el Pontón de Naharro hasta Mata dado el mal estado del camino, la rocosidad y pedregosidad que nos encontraremos.



Las construcciones rurales utilizadas por los hombres de campo se conocen con distintas denominaciones pero en nuestra comarca fundamentalmente como bujíos, o buhíos. Salvo pequeños matices constructivos, todos los nombres responden a una vivienda utilizada por pastores y campesinos de manera casi permanente o temporal en algunos casos. Se trata de habitáculos reducidos, de planta circular y cubiertos con bóveda de falsa cúpula, construidos con materiales del entorno: pizarra, cuarzo, granito y, en algunos casos, ladrillo para la bóveda. Tienen una puerta y una pequeña ventana, tampoco suele faltar la chimenea.El solado es generalmente de tierra apisonada o de piedra. Las paredes interiores casi siempre están revocadas y encaladas, a diferencia del exterior, donde se deja la piedra vista. La tipología es extensa y variada, pudiendo ver a lo largo de la ruta estupendos y singulares ejemplos.

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