RUTA DE LOS ALMENDROS

Garrovillas de Alconétar.

La ruta, que parte desde el Convento de San Antonio, al oeste de la pobalción, nos dará a conocer uno de los paisajes humanizados más conocidos en el entorno de Garrovillas: los pinares, que junto al almendro, constituyen la base de la excelente repostería garrovillana, además de un sólido recurso económico y turístico.

Los casi diez kilómetros del recorrido nos llevan por una red de callejas y caminos que dan acceso a innumerablaes minifundios dedicados al cultivo del almendro en un terreno netamente arenoso, fruto de la meteorización granítica y con escasos puntos de agua. Todo el tramo está bien señalizado con balizas de madera de colores blanco y verde en la parte superior -que indica que se trata de un sendero local- y amarillo en la inferior -color localmente asignado a esta ruta-.

Casi por arte de magia el camino se adentra en extensiones bien conservadas de pinos piñoneros, ahora sin cercar, que resultan un magnífico enclave para la fauna y la flora de la zona, un aliciente más para la ruta. Llegamos hasta el cauce del arroyo de Rehana para, poco a poco, dejar atrás el pinar y reencontrarnos con el níveo almendro en flor, que aumenta a medida que nos acercamos de nuevo al pueblo.

Así, sin gran gasto físico, estamos otra vez en el ruinoso convento, que ahora nos anuncia el final de un agradable paseo entre almendrales y pinares.